MADRID, España - El letón Ernest
Gulbis es el primer escollo que
afrontará el español Rafael Nadal en
el Masters de Madrid, para
consolidar su posición de número uno
del mundo al final de año.

El debut de
Nadal en este torneo que ganó en 2005 se
produce ante un rival complicado. Gulbis,
de 20 años, no ha obtenido torneo alguno
todavía, pero su tenis reúne las
condiciones para llevarle más lejos aún,
y Nadal necesita ganar tres partidos en
Madrid para asegurar su trono hasta el
fin de año.
Gulbis
nació en una familia peculiar donde su
padre Ainars fue jugador de baloncesto
al igual que su abuelo, y ahora es un
hombre de negocios, y su madre Milena
actriz de teatro. En ese ambiente de
deporte y cultura se crió el jugador de
Riga, que después ha llevado
perfectamente la separación de sus
progenitores aunque no le gusta
demasiado hablar de ello.
Su padre
suele acompañarle a los torneos, pero no
así su madre, que prefiere quedarse en
casa, e incluso cuando sabe que su hijo
juega y el partido lo transmite la
televisión decide hacer las labores de
casa, para soportar el nerviosismo.
Acompañado
ahora por el técnico austríaco Karl
Heinz Wetter, ex entrenador de Jurgen
Melzer, Gulbis pasa mucho tiempo en
Viena, y los que le conocen dicen de él
que tiene un sentido del humor muy
inglés, sarcástico y algo juguetón,
circunstancia que se trasluce en la
pista, donde su demoledor servicio y
fuerte derecha contrastan con el trato
suave de las bolas a la hora de sacar, o
su temple con el marco de la raqueta con
el que es capaz de mantener la pelota
seis botes.
Gulbis es
un jugador de talento y forma un
triplete revolucionario de jóvenes con
el croata Marin Cilic y el japonés Nei
Nishikori, aunque a diferencia de ellos
aún no ha ganado su primer torneo.
Quizás la
impaciencia y su poca experiencia no le
han dejado aún explotar su potencial.
Este año tuvo contra las cuerdas a Nadal
en Wimbledon en el único enfrentamiento
entre ellos, resuelto por el de Manacor
por 5-7, 6-2, 7-6 (2) y 6-3 en 178
minutos, cuando el letón le endosó 15
saques directos.
Luego metió
miedo al estadounidense Andy Roddick en
el Abierto de Estados Unidos, dispuso de
cinco bolas de partido ante el chileno
Fernando González en Viena, una contra
el argentino David Nalbandian en Indian
Wells y otra contra el ruso Nikolay
Davydenko en Miami. Pero en todos los
casos le faltó rematar.